
Con la gente que hablo desde finales de Abril sobre la primavera que nos toca vivir este año, yo les auguro un mal verano 2013 con temperaturas y meteorología mas primaverales que estivales. Muchos os preguntareis en que me vaso para estas afirmaciones. Pues bien, desde hace muchos años, cuando llevaba el control de los vientos, mar de fondo y demás condiciones en el mundo del surf apuntando condiciones, temporales y nº de días surfeados en diferentes playas según meteorología, pasamos de muchos inviernos seguidos, mas de una década, con vientos del sur y temporales seguidos con la esperada calma entre éllos que derivaban en vientos de componente N-NO. Después de esa gran temporada de sures y temporales pasamos a unos inviernos livianos, con meses de Febrero con temperaturas de 20º , muy poca lluvia, escaso de oleaje y con vientos de componente NO, siendo el cuadrante S raro de ver en esos inviernos. Esos 4 años, aproximadamente, mermó mucho la población de lubina sobre todo, debido a la posibilidad de faenar los 365 días del año. De 3 años hasta hoy, los inviernos se están tornando nuevamente a la dureza de hace 10-15 años, siendo dominante el componente sur y buenos temporales que actúan como vedas naturales protegiendo las especies mas castigadas. Cada año tengo que escuchar que no se recuerda un invierno tan duro, que los marineros nunca estuvieron parados tanto tiempo....bla, bla, bla, bla. Memoria de pez, eso es lo que tienen muchos. Los peores inviernos que yo recuerdo fue de chavalín, cuando el hortensia y temporales de este estilo. Ya mas crecidito, recuerdo temporales tan gordos de llegar el mar a la carretera de la playa de Queiruga, por ejemplo, o no salir de la playa de la Aguieira en varias semanas debido a oleajes extremos.....pero de ésto parece que ya no se acuerda nadie. Los últimos 3 años, ya nos tocó vivir un verano tardío, no tanto el verano pasado, pero si los 2 anteriores, donde pasar de los 20º en Julio y Agosto se antojaba raro y pasando un Septiembre-Octubre a 25º-30º , yendo de pesca en la lancha en bañador y camiseta de tiras a finales de Octubre. La meteorología es impredecible y como me explicó un colega de surf que la estudió, es cíclica y Galicia no tuvo este clima hace cientos de años. Viviendo en Fuerteventura hace 11 años, los mas antiguos del lugar me contaban que las montañas, hoy en día áridas, se tornaban en verde hace años, con temporadas de lluvias que en los últimos años se antojaban nulas, es mas, en un año viviendo allí, no vi caer gota de agua. Desde esa época ya vi en las noticias inundaciones en las islas afortunadas debido a trombas de agua. Este artículo que me acabo de encontrar es lo que yo también creo que ocurrirá, el verano llegará para Septiembre, si es que llega. Ojalá me equivoque.
S2 E BOAPESCA.
http://www.lavozdegalicia.es/noticia/informacion/2013/05/25/2013-ano-no-verano/00031369482876989619280.htm#.UaPRDsrgphU.facebook
Con una primavera que no acaba de despegar, en la que lluvia, nieve y frío se han mantenido hasta mayo como si del invierno más largo jamás vivido se tratara, el fantasma del año sin verano sobrevuela desde hace un tiempo la cabeza de los más pesimistas.
Las estadísticas y los valores registrados por los termómetros este mes de mayo en Galicia corroboran que hace más frío de lo habitual para la época en la que estamos (dos e incluso tres grados menos de diferencia con respecto a otros años). Por no hablar del manto de nieve que hace unos días volvió a cubrir algunas zonas de la montaña de Lugo. ¿Pero cuánto más habrá que esperar para poder disfrutar del sol y del calor?
El canal francés Metèo asegura que hay un 70 % de probabilidades de que la ausencia de verano en Europa occidental se convierta en realidad. En una de sus últimas predicciones meteorológicas, el canal advierte de que el largo y tardío invierno, que ha dado lugar al enfriamiento de las aguas de los mares, y la débil actividad solar durante los últimos meses podrían tener un efecto directo sobre el clima en el oeste de Europa en los meses estivales. El canal francés augura para entonces golpes de calor de corta duración a los que seguirán violentas tormentas hasta finales de agosto, cuando previsiblemente se recuperará la normalidad. Septiembre y octubre serán, según su previsión, los meses más cálidos y soleados.
Ni mito ni leyenda: 1816 pasó a la historia
El año sin verano no es un mito ni una leyenda: 1816 es conocido por científicos e historiadores como el «año sin verano», el «año de la pobreza» o «mil ochocientos y helados a muerte». Varios fueron los factores que propiciaron aquella crisis climática extrema.
El sol se encontraba entonces en medio del conocido comoMínimo de Dalton, un espacio de tiempo de varios años en el que su actividad magnética era sumamente baja. Como ya suceciera con el período llamado Mínimo de Maunder, que duró desde mediados del siglo XVI hasta comienzos del XVIII y en el que se acumularon decenas de años muy fríos en el hemisferio norte cuando la Pequeña Edad de Hielo se encontraba plenamente vigente, el nuevo mínimo solar también trajo consigo unos inviernos muy duros en Europa y Norteamérica, espacios de los que se conservan datos meteorológicos y de observación.
A esto hay que sumar el mayor cataclismo volcánico de los últimos diez mil años, protagonizado por Tambora, un volcán situado en la pequeña isla de Sumbawa (Indonesia). La erupción tuvo lugar en abril de 1815 y su explosión alcanzó tal magnitud que su altura se redujo casi a la mitad (los 4.000 metros que alcanzaba la cima se redujeron hasta 2.850 tras el cataclismo). Según las crónicas de la época, una intensa lluvia de cenizas pronosticó lo que sería una de las erupciones más violentas jamás vistas por el hombre. Varias islas quedaron cubiertas por un manto de cenizas de varios metros de espesor, provocando la muerte inmediata de sus habitantes. Los tres días siguientes a la explosión una densa nube ensombreció el cielo del archipiélago, siendo visible incluso a 300 kilómetros de distancia. La columna producida por el Tambora fue tan densa que la temperatura descendió bruscamente en medio planeta debido a la reducción de la luz del sol, lo que derivó en graves problemas políticos, económicos y sociales.